COVID-19, seguridad y transporte aéreo

La Coordinadora Estatal del Sector de Handling y Aéreo (CESHA) ve con preocupación la gestión de medidas que sirvan para paliar la posible propagación del Covid-19 en el transporte aéreo de pasajeros

CESHA considera que es de vital importancia la implantación de medidas científicas y coordinadas con las compañías aéreas, los países emisores y los controles en destino, ya sea pasajero en tránsito o destino final, y que contribuyan a disminuir el riesgo de la propagación del virus.

La cuestión es que esto ya se está llevando a cabo en otros países. Así mismo, IATA lo tiene en su hoja de ruta y la UE en un estudio empresarial que se está realizando, pero en este caso las actuaciones son más lentas en alcanzarse al necesitar un consenso general.

Los pioneros son los que ganan en el mercado, dando confiabilidad al viajero, a los trabajadores y residentes.

Para crear la confiabilidad necesaria, antes comentada, es imprescindible que se establezca una estrategia que permita minimizar el riesgo.

Dicha estrategia pasa por crear medidas de control en origen, durante los vuelos y en destino. Medidas de distanciamiento, uso de mascarilla, control de temperatura a la llegada, test aleatorios en destino, y como máxima prioridad, los viajeros deberían realizarse el test de COVID-19 con 4 días de antelación a su viaje. No basta con una declaración responsable de salud antes del embarque.

La necesidad de disponer del resultado de dicho test de coronavirus, es un requisito que ya se ha implantado en distintos países (Islandia, Chipre, ...) o en la pionera compañía aérea Emirates. Como decíamos anteriormente, esta medida ya se encuentra en la hoja de ruta de IATA o en el estudio empresarial que se está llevando a cabo en la UE para introducir un pasaporte sanitario.

Existe una necesidad de adelantarse a las necesidades del mercado. Todo el tiempo que se pierda en llevar a cabo esa adaptación, repercute negativamente en nuestra capacidad de reconstitución tras esta crisis.

Un destino seguro es garantía de futuro, sobre todo en zonas turísticas y zonas de máximo tránsito de pasajeros. Esto exige medidas científicas y responsables, quedando demostrado que no son suficiente las que se han adoptado hasta el momento.